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Hace unos días una noticia en la televisión me dejó fría: por miedo al coronavirus llamado COVID-19, padres y madres de familia de una escuela de Morelos prohibieron la entrada a la directora porque su hijo estuvo de intercambio académico en China, previo a la declaratoria de emergencia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Al final de la nota se retomaron testimonios de los padres que, con ideas confusas sobre la nueva cepa del coronavirus, pidieron a las autoridades sanitarias que pusiera a la maestra en cuarentena para evitar contagios al alumnado. Inmediatamente vinieron a mi mente cuestionamientos, pero sobre todo preocupación por el impacto que tiene la información que se difunde a través de los medios de comunicación y redes sociales.

Ante la emergencia internacional de salud por COVID-19, la desinformación ha resultado ser más peligrosa que el propio virus. La OMS nombró ‘infodemia’ a la rápida propagación de información falsa y la consideró como un obstáculo para frenar su contagio.

La velocidad a la que circula la información y la lucha constante por un mayor número de clics ha orillado a los medios de comunicación a privilegiar la inmediatez por encima de la calidad. Vemos como la verificación de hechos, que es la esencia del periodismo, se desvanece ante la vorágine informativa.

La emergencia sanitaria por la nueva cepa de coronavirus está poniendo a prueba a las autoridades, a los sistemas de salud, a la sociedad, pero también a los medios de comunicación, quienes deben asumir su responsabilidad para informar de mejor manera, sobre todo, en un tema tan sensible como lo es la salud.

A través de la lectura de algunos artículos de periodistas especializados en temas de salud, de integrantes de la Fundación de Gabo y de la propia Organización Mundial de la Salud, identifique algunas coincidencias y recomendaciones para una mejor cobertura ante la crisis por la propagación del COVID-19:

  • Entender para poder comunicar mejor. Los periodistas deben consultar artículos especializados e investigar qué significa cada concepto para explicarlo mejor a sus audiencias. En este caso, por ejemplo, qué es un virus, qué es un coronavirus, cómo actúa en el organismo, qué es una pandemia, etc.
  • No especular ni exagerar. Llenar los medios de noticias sin confirmar es irresponsable, por ello, se sugiere sólo dar a conocer los casos confirmados. En una emergencia sanitaria siempre habrá casos sospechosos, pero se debe esperar la información oficial.
  • No abonar al discurso del pánico. Los contenidos se concentran en cifras de fallecidos o enfermos, pérdidas económicas y dificultades para obtener una vacuna, pero los medios también deben informar sobre acciones y medidas que debe emprender la población para protegerse y reducir las probabilidades de contagio.
  • Evitar los calificativos. Asociar a ese virus con China causó rechazo y discriminación su población y su cultura; por ello, el 11 de febrero, la Organización Mundial de Salud nombró oficialmente a la nueva cepa de coronavirus como COVID-19 a fin de no estigmatizar a nadie.
  • Verificar los dichos. En medio del boom de las redes sociales es posible que algunos científicos y médicos den a conocer sus opiniones personales, ante ello, los periodistas deben corroborar los datos para evitar dar información falsa disfrazada de verdad científica.

Hay vicios en el periodismo que se deben erradicar, sobre todo en coberturas de temas relacionados con la salud, ya que tener imprecisiones en la información puede repercutir directamente en el bienestar de la población.

Los medios de comunicación no deben generar alarma entre la población, sino invertir tiempo y recursos para hacer una mejor investigación periodística que permita explicar lo que ocurre con el COVID-19, que informe cómo debe actuar la población para reducir las probabilidades de contagio. Si la ciudadanía cuenta con información clara y veraz, evitará estigmatizar, generarse perjuicios y caer en pánico sin razón. Sin duda, el periodismo de calidad, principalmente en el ámbito de la salud, puede salvar vidas.

*La autora es Licenciada en Comunicación, conductora del programa de Noticias de Uniradio, especialista en periodismo científico, donde ha ganado diversos premios y reconocimientos, además de coordinar el libro “Narrar la Ciencia: una mirada desde el periodismo”.

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