Dossier semanal | Tormenta electoral

 Dossier semanal | Tormenta electoral

Los sistemas políticos contemporáneos son lo mismo: un conjunto de interacciones entre actores políticos, instituciones y procedimientos para la toma de decisiones, que generan cierta interdependencia recíproca, como la expresión concreta de prácticas culturales y reglas no escritas, tan críticas que no son del todo interpretadas por la sociedad civil o apolítica. Por eso, y me incluyo entre ellos, sería más específico referirse a dicho fenómeno como régimen político:

“Indica las soluciones fácticas que encuentra una sociedad a los problemas de su convivencia. Es por eso decirlo así, la manera de ser de una comunidad política” (Borja; 866).

Figura 1. Historia del IFE/INE (1990-2014)

Fuente: Instituto Nacional Electoral, INE (2019).

Explicarlo así, contribuye a desentrañar el contenido de determinadas acciones políticas que no son del todo claras o simples de interpretar, por ejemplo, la nueva intentona por poner a discusión el tema de la reforma electoral que hoy ocupa el centro del debate público.

Lo primero que hay que decir es que dicha iniciativa es la misma que presentó Morena el 28 de abril del año en curso y que contiene diversos tópicos que han generado ámpula en el círculo rojo, a partir la reedición del conflicto Córdova/Murayama vs AMLO; y haciendo esta primera definición, hay que separarla de la bizantina discusión del #YoDefiendoAlINE, que no hace sino polarizar de nuevo el tema a debate.

Considero que este conflicto forma parte de una estrategia simple para ir “ablandando” el ánimo para impulsar cambios que vendrán sí o sí, con independencia de la reforma; en abril se renuevan cuatro espacios en el Consejo General del INE. Efectivamente, salen por término de ley los consejeros Adriana Margarita Favela Herrera (PRI-PAN), José Roberto Ruiz Saldaña (PAN); Ciro Murayama Rendón (PRD) y su Presidente, Lorenzo Córdova Vianello (PRD consenso).

En los dos últimos se centra toda la inquina pública, más allá de sus buenas razones, eligieron antagonizar con el presidente más mediático de la historia moderna del país. El resultado no podría ser más nocivo para la discusión de un tema tan relevante, pues se deja de lado el profundo impacto de la reforma a partir de tres hechos concretos:

  1. Históricamente las reformas las inicia la oposición al gobierno en turno y acá ha sido al contrario.
  2. Los objetivos de todas las iniciativas previas han provenido de un amplio debate y consenso plural entre los partidos políticos involucrados; hoy se percibe más como una imposición que como una negociación.
  3. El contenido central de la iniciativa gubernamental es francamente regresivo, no corrige dilemas electorales, sino que centraliza el conflicto y pretende homogeneizar legalmente lo que claramente es plural y heterogéneo. De nada servirá cambiar las reglas si persisten los mismos hábitos autoritarios; ahí está su mayor problema, carece de timing y apoyo institucional, pretendiendo avasallar a los adversarios mediante el abuso del “apoyo popular”.

Sostiene Josep Colomer, uno de los más importantes especialistas en sistemas políticos, que:

“Cuánto menor es el número de personas que participan en el nombramiento de los líderes y la toma de decisiones, mayor es la probabilidad de que las decisiones políticas satisfagan sólo los intereses privados o intereses públicos de pequeños grupos” (pág. 14).

Lastimosamente, para este debate, no es relevante ni los alcances ni los contenidos de la reforma. En el fondo se trata de establecer las condiciones para repartirse el botín del INE, consejeros, posiciones y recursos, eso está en el fondo de toda parafernalia y como es muy pueril, es mejor mantenerlo bajo los relámpagos de la estridencia de uno y otro lado.

A cualquier elector promedio, ahorrar los costos, mejorar la representación política y refuncionalizar los órganos electorales les suena positivo; por eso después de cada “rayo declarativo” algunos se espantan y otros cierran los ojos, pero quienes operan el sistema político y pretenden cambiar el régimen (la manera de ser) saben que cuando el cielo relampaguea mucho, todos acostumbramos a cerrar las ventanas y nunca averiguamos los daños que ocasiona la tormenta eléctrica.

Pero a diferencia de los fenómenos naturales fuera de nuestro control los cambios políticos, sí pueden ser moderados y al final, cegados por los relámpagos de hoy, los efectos de esta tormenta electoral podrían ser devastadores para nuestro sistema democrático. Es un hecho que Morena por sí mismo no podría hacer la reforma (se necesitan 2/3 partes de las Cámaras) requiriendo del apoyo del PRI, quién ha sido el arquitecto del actual diseño institucional y hoy podría, por intereses mezquinos, termina traicionando a la poca base de apoyo con la que cuenta y de paso convirtiéndose en el palero del poder en turno. Veremos.

Juan Carlos Villareal Martínez

http://marcajelegislativo.com

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