RETOS Y DESAFIOS DE LAS MUJERES EN LA LUCHA POR EL RECONOCIMENTO DE SUS DERECHOS

 RETOS Y DESAFIOS DE LAS MUJERES EN LA LUCHA POR EL RECONOCIMENTO DE SUS DERECHOS

“Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta” Olimpia de Gouges

Recientemente, el pasado ocho de marzo se celebró el día internacional de la mujer, digo, no se puede hablar de una celebración y, por tanto, no se trata de felicitarnos como mujeres, más bien, se trata de reconocer que, a nivel mundial las mujeres continuamos luchando incansablemente porque las leyes y las instituciones nos reconozcan con los mismos derechos que tienen los varones.

A lo largo de los años, décadas y siglos, múltiples grupos de feministas se han organizado para alzar la voz en pro del reconocimiento de sus derechos, un caso por demás emblemático, lo fue la lucha  de Olimpia de Gouges, feminista francesa, quien, en 1879 observó que las mujeres fueron discriminadas en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en dicha Declaración sólo los hombres que pagaban contribuciones tenían derechos y las mujeres eran consideradas personas pasivas que no tenían derecho a participar en la vida pública.

Ante esta clara discriminación, Olimpia de Gouges proclamó la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, con esta idea buscó de manera radical, reivindicar a las mujeres proclamando una autentica universalización de los derechos humanos, arrojando postulados muy relevantes como:

La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.

El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la mujer y del hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la mujer y el hombre; ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane expresamente de ella.

La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le impone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

A partir de estas ideas, en la actualidad todavía falta mucho por hacer para lograr una verdadera igualdad entre mujeres y hombres. Los retos que enfrenta esta lucha son mayúsculos, pues es necesario, no sólo crear leyes que tengan por objeto reducir problemas de género como la discriminación hacia las mujeres, sino crear mecanismos que hagan operativa la normativa, es decir, que se logre la inclusión sin reserva alguna de las mujeres en todas las áreas y, básicamente hacer posible su acceso a los altos cargos de la política y de toma de decisiones para nuestro país.

En este sentido, a pesar de que el tema está en las agendas de los tres niveles de gobierno, hoy en día las mujeres manifestamos: “Nos queremos con vida, emprendedoras, libres, respetadas, empoderadas, fuertes, dignas, integras, plenas, unidas, independientes en lo económico, social, cultural y político; tomando decisiones elementales, porque juntas somos una sola voz”. Esto obliga a que con ímpetu se trabajen las estrategias y procedimientos que se implementen en defensa de los derechos de las mujeres, teniendo que ser eficaces, tanto por parte de la legislación como de las instituciones, para que así se apliquen leyes con rigor y se logre una verdadera justicia para las mujeres.

Seguimos palpando que la discriminación, la violencia y el abuso hacia las mujeres no han terminado, lo que se convierte en algunas de las formas más extremas de desigualdad de género que crea una condición de injusticia para éstas, ya que este flagelo merma sus capacidades y las mantiene subyugadas, lo cual inhibe su desarrollo emocional, personal y profesional. Por lo tanto, se tienen que lograr grandes desafíos importantes, comenzando por erradicar los asesinatos y sobre todo los impunes, que no haya golpes y maltratos al interior de los hogares; debe haber una vida libre de violencia, igualdad laboral; las mujeres tenemos que estar en un lugar en donde nos incluyan respetuosamente a todas, garantizando la igualdad, la equidad y la paridad.

Finalmente, es importante tener presente que la lucha de las mujeres continua, pues su objetivo es incidir sobre una reducción significativa a los problemas que se presentan. En consecuencia, se deben entender a las políticas públicas, como un asunto a corto plazo, donde resolver lo inmediato es lo imperativo, es decir, darle una solución práctica y materializada a los problemas que aquejan a las mujeres en particular.

Dra María Guadalupe González Jordan

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