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Diputados del PRI propusieron al pleno declarar el 2 de abril de cada año como “Día Estatal de Concientización sobre el Autismo” y se adicione un artículo a la Ley para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista para mejorar sus condiciones de vida e impulsar la integración y su inclusión a la sociedad.

Juan Jaffet Millán Márquez señaló que el número de personas con condición de espectro autista en el mundo va en aumento. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 habitantes la presenta y con base en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, se estima un caso de autismo por cada 68 nacimientos.

El fijar una fecha como el Día Estatal de la Concientización del Autismo tiene el objetivo invitar a la sociedad civil, así como a los sectores público y privado, a llevar a cabo actividades dirigidas a sensibilizar la opinión pública, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en la sociedad que requiere que los gobiernos actúen y tomen medidas con la participación de los ciudadanos.

Esto, debido a la estigmatización y discriminación, las cuales siguen siendo los principales obstáculos para el diagnóstico y el tratamiento de este padecimiento, el cual requiere de políticas públicas y el reconocimiento de esta condición como un tema de salud pública, que requiere ser tratado con urgencia.

Este sería el primer paso para impulsar políticas públicas tendientes a mejorar la calidad de vida de quienes presentan esta condición, asegurar el goce pleno de todos los derechos humanos y promover el respeto a su dignidad.

La reforma y adición el artículo 5 de la Ley para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista en el Estado de México, propuesta por el diputado y Lilia Urbina Salazar, pretende contar con un banco de datos estatal que permita diagnosticar y orientar las políticas públicas.

Aunque en de mayo del 2015 se expidió la Ley para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista en la entidad, los resultados no han sido los esperados por diversos factores:

  1. No se ha dimensionado esta situación como un problema de salud pública.
  2. No hay suficiente comunicación social respecto a esta condición, con el objetivo de generar una conciencia colectiva.
  3. Inexistencia de información precisa sobre el número de personas con TEA.
  4. Insuficiencia de especialistas en centros públicos para un tratamiento oportuno.
  5. Falta de políticas públicas, programas eficientes y aprovechamiento de la infraestructura.
  6. Insuficiencia de docentes capacitados para lograr la inclusión de los alumnos.
  7. Limitada oferta laboral para las personas con TEA y,
  8. Vulnerabilidad ante el acoso escolar y actos delincuenciales.

Ambas iniciativas fueron remitidas a las comisiones legislativas de Salud, Asistencia y Bienestar Social y Para la Atención de Grupos Vulnerables, para su análisis y dictamen.

La Organización Mundial de la Salud define al Trastorno de Espectro Autista (TEA) o autismo, como “…un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo”.

Los pacientes con TEA frecuentemente presentan afecciones simultáneas de dos o más enfermedades, como la epilepsia, depresión, ansiedad, trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

El nivel intelectual es muy variable de un caso a otro. Puede ir desde un deterioro profundo hasta casos con aptitudes cognitivas altas

Es una afección neurológica permanente que se manifiesta en la primera infancia, independientemente del género, la raza o la condición social y económica.

A pesar de los avances médicos, no ha sido posible identificar el origen de esa condición; la comunidad científica advierte la existencia de una predisposición genética que puede combinarse con factores ambientales.

Generalmente es en la familia, a través de la observación como se detecta alguna anomalía en la conducta y luego se comprueba con médico neurólogo, un psiquiatra o un psicólogo.

Regularmente se manifiesta durante los primeros 5 años de vida y tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

Algunos pueden vivir de manera independiente, pero en otros casos requieren de constante atención y apoyo durante toda su vida.

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