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NUEVA LEGISLATURA

Con la última resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la 61 legislatura que inició funciones este 5 de septiembre, perdió la oportunidad de ser la primera con mayoría femenina en el Estado de México. Volverá a tener 38 hombres y 37 mujeres.

Es reprochable la decisión de las y los magistrados que consideraron suficiente tener un 49% de mujeres, en un congreso donde históricamente han predominado los hombres tanto en número de curules, como en los espacios más importantes del Poder Legislativo mexiquense.

Una muestra clara es la conformación de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), donde apenas una de los ocho integrantes es mujer: María Luisa Mendoza Mondragón, del PVEM, y el resto de los coordinadores parlamentarios son hombres.

Habrá que esperar la integración de las comisiones y comités legislativos, pues la mitad tendrían que ser encabezadas por mujeres.

El fallo de la Sala Superior del TEPJF ha sido decepcionante. Se ha perdido una oportunidad histórica de lograr una mayor paridad en la Legislatura mexiquense.

¿ALIANZAS LEGISLATIVAS?

En el arranque del primer periodo ordinario de sesiones de la 61 Legislatura, los diferentes grupos parlamentarios expresaron su línea de trabajo, parte de su agenda y alguno de los puntos que caracterizarán las iniciativas que presenten.

Aún cuando se preveía la llegada de dos bloques: uno integrado por Morena, Partido del Trabajo y Nueva Alianza, y otro por el PRI, PAN y PRD, al menos en el discurso pareciera que la mayoría de las bancadas van solas, en busca de lograr el mayor número de acuerdos posibles.

En el posicionamiento inicial parecieron “pintar su raya” los supuestos aliados de Morena: el PT al advertir que no serán sumisos, ni defenderán intereses de partido; mientras Nueva Alianza desde el evento de presentación de su coordinador parlamentario advirtió que las alianzas electorales quedaron atrás y actuarían con autonomía.

Del otro lado, el PRI prácticamente tendió la mano a todos los grupos parlamentarios, mientras el PRD expuso una agenda de propuestas de izquierda para impulsar temas como el matrimonio igualitario y el aborto legal, que difícilmente serán apoyadas por el tricolor, y prácticamente son intocables para el PAN.

Incluso, la mayoría morenista pareció más coincidente en algunos puntos con la ex perredista, y ahora diputada de Movimiento Ciudadano, Juana Bonilla Jaime, cuando criticó el uso electoral de los programas sociales del Estado de México y la necesidad de revisar a fondo del informe del gobernador, aunque también hizo críticas a Morena.

Habrá que ver cómo se mueven los diferentes grupos parlamentarios, si se mantienen las alianzas legislativas anunciadas, los temas que presentará cada bancada, la posición ante las propuestas del Ejecutivo, en la glosa del informe de Gobierno y el proyecto de Presupuesto para el 2022.

Lo que mostraron en la instalación de la Legislatura y en la apertura del primer período ordinario fue una guerra de “porras” y aplausos iniciadas por PAN y PRI, y seguidas por Morena, a sus respectivos coordinadores, y en el caso del tricolor, también hacia el mandatario estatal.

También se registró un desorden y la falta de cumplimiento de las medidas establecidas, por las autoridades sanitarias, para garantizar la sana distancia y el uso de cubrebocas afuera del recinto legislativo, pues varias y varios diputados arribaron a la instalación con porras y acompañantes.

Los primeros días han sido de tranquilidad y negociación, pero las diferencias podrían exhibirse conforme se acerquen primero: la consulta sobre la posible revocación del mandato del presidente de la República, y después: el proceso de elección de gobernador para el 2023.

VIENE CUARTO INFORME DE AMM

Se acerca el cuarto informe de labores del gobernador Alfredo del Mazo sin muchos logros. La tarjeta rosa y los programas sociales dirigidos a las mujeres no han logrado reducir la pobreza en la cual viven, ni mucho menos la violencia de la cual son víctimas.

El argumento de todos los gobiernos es evidentemente la pandemia que sigue causando estragos en todos lados, pese al avance en la vacunación en el Estado de México.

El Ejecutivo tiene todo el mes para enviar su informe, a través del secretario general de Gobierno al Congreso local, pues varios y varias diputadas hicieron vacío en comisiones para que no sea obligatorio acudir al pleno a presentarlo personalmente, algo que sería lo más lógico, pero los temores políticos y los acuerdos pararon la reforma.

Desde el momento en que fue ungido como candidato del PRI ha sido exagerado el cuidado de su equipo. Al parecer no quieren exponerlo a nada, aún cuando como diputado federal daba entrevistas.

Pocas veces se puede ver al mandatario estatal contestando preguntas fuera de entrevistas acordadas en medios nacionales, u obligado por la presencia del presidente de la República, cuando han tenido eventos juntos.

En el arranque de la Legislatura quedó demostrado que no pasa nada si asistiera a dar su informe en el recinto legislativo. Su asistencia para rendir el informe no causaría más que algunas pancartas, quizá rechiflas y quejas directas que debe conocer y afrontar como cualquier personaje público.

La representación de la Legislatura es plural y no le haría mal al mandatario estatal escuchar a los representantes populares con quejas directas de la ciudadanía. No todo es la tarjeta rosa ni vive en una realidad color de rosa.

Mucho ayudaría dar la cara y hablar de frente, no a través de emisarios; ese sí sería ejemplo a nivel nacional y mostraría al gobernador que en campaña prometió actuar “fuerte y con todo”.

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