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Despedirse sin poder dar el último adiós será uno de los recuerdos más amargos de la pandemia de COVID-19, sobre todo por el significado que tiene la muerte para la sociedad mexicana, en la que los ritos funerarios son parte elemental del proceso de duelo.

A lo largo de la historia, la muerte ha intrigado al ser humano, ya que no sólo se concibe como un proceso biológico sino que es una construcción social en la que se reflejan aspectos como la educación, cultura, religión, y hasta, el nivel económico.

Desde las civilizaciones más antiguas hasta la actualidad se han desarrollado ritos funerarios por la necesidad que tiene el ser humano de preparar,  despedir y homenajear a sus seres queridos, pero también se convierte en una terapia para poder afrontar la pérdida, es decir, se ritualiza el acto de morir para hacerlo más comprensible.

Los ritos funerarios también dan una oportunidad de expresar sentimientos de manera libre y de manifestar dolor sin ser juzgados. Además, el hecho de que se viva de forma colectiva otorga consuelo y contribuye al proceso de aceptación.

Sin embargo, estos ritos manifestados en velorios, sepelios, cremaciones, ofrendas y altares fueron interrumpidos o modificados de manera abrupta desde marzo de 2020, principalmente para las personas que fallecieron a consecuencia de COVID-19 por el riesgo de contagio, situación que ha tenido impacto en el proceso de aceptación y recuperación de los deudos.

En los últimos meses especialistas en psicología y tanatología, así como instituciones han difundido algunas recomendaciones para aquellas personas que perdieron un familiar y no pudieron ofrecer una despedida de acuerdo con sus tradiciones. Aquí rescato algunas:

  • Realiza una ceremonia o encuentro virtual con familiares y seres queridos. Diseña una dinámica en la que cada uno muestre un objeto o diga una frase que represente a la persona fallecida y den espacio para que se pueda compartir lo que se desee.
  • Crea una página o grupo en una red social en la que familiares, amigos y conocidos puedan expresar sus condolencias y homenajear a la persona fallecida.
  • Utiliza técnicas narrativas terapéuticas. Puedes escribir una carta dirigida a tu ser querido fallecido para contarle cómo te sientes con todo lo ocurrido.
  • Coloca un altar o destinar un espacio en una habitación para colocar una foto de la persona fallecida u objeto que simbolice tu relación con esa persona.
  • Realiza actividades que son significativas para ti y que compartías con la persona que has perdido, cómo dibujar o preparar su platillo favorito en honor a su memoria.
  • Recuerda que el duelo es un proceso natural y sentir tristeza es normal ante una pérdida pero cuando esta emoción no te permite desarrollar tu día a día, debes buscar ayuda profesional.

“El animal conoce la muerte tan solo cuando muere; el hombre se aproxima a su muerte con plena conciencia de ella en cada hora de su vida”, esta reflexión del filósofo alemán, Arturo Schopenhauer​, cobra sentido en el contexto en el que nos encontramos porque con cada actualización de las cifras de fallecimientos y la cercanía de casos de contagio por COVID-19, reconocemos la fragilidad de la vida y nos ha hecho cambiar nuestra concepción de la muerte.

A nueve meses del primer contagio del virus SARS-CoV-2 en México, pasó el Día de Muertos con un sabor agridulce porque nos permitió rendir homenaje y colocar ofrendas para nuestros difuntos y para las más de 90 mil víctimas que ha cobrado la pandemia, pero también fue otra oportunidad más para “convivir” con la muerte mientras esperamos nuestra hora.

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FUENTES:

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/daily-life-coping/stress-coping/grief-loss.html#loved-one

https://coronavirus.gob.mx/wp-content/uploads/2020/06/SaludMental_FamiliaresEnDuelo.pdf

http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1317-58152006000200008&lang=es

 

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