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Actualmente, la crisis sanitaria que se vive por el Covid-19 (coronavirus) ha provocado que la población mexicana se encuentre confinada en sus domicilios con la finalidad de evitar que se ponga en riesgo su salud, por lo que ha recurrido al uso de herramientas virtuales para continuar con su vida cotidiana, así como con sus actividades laborales y académicas.

En este sentido, en el ámbito electoral es momento de impulsar el empleo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC); por ejemplo, incorporando el voto electrónico en los comicios del próximo año. Ante ese escenario, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco celebró la Mesa virtual de diálogo: El voto electrónico y su implementación en los procesos electorales.

En el referido evento, las y los panelistas señalaron que se ha empleado el voto electrónico con efectos vinculantes en entidades como: Coahuila, donde en total se han instalado 239[1] casillas en sus comicios; en Jalisco, se han colocado 1,026[2] urnas electrónicas; y en las demarcaciones Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo de la Ciudad de México, se ubicaron mesas receptoras de votación y opinión para la Elección de las Comisiones de Participación Comunitaria 2020, así como para la Consulta de Presupuesto Participativo 2020 y 2021, éstas dos últimas en el mes de marzo del presente año. Por tanto, dichas experiencias son un referente para advertir las debilidades, fortalezas y áreas de oportunidad que representa la incorporación de las TIC en la democracia mexicana.

Por otra parte, las y los expositores opinaron que es indispensable que el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) reestructuren sus actividades y mecanismos comiciales, pues es preciso que se proteja la salud de la ciudadanía y, a la par, se garantice el pleno ejercicio de su derecho al sufragio en los términos establecidos en la Ley.

Por esa razón, se planteó la necesidad de transitar del voto tradicional al electrónico, ya que con ello se evitaría que las y los electores tengan que acudir a emitir su sufragio a los centros de votación en los cuales se instalan las mesas directivas de casilla. Es decir, las autoridades electorales deben impedir que se lleven a cabo eventos o actividades que propicien conglomeraciones y, por ende, sean focos de propagación del coronavirus.

Sin embargo, la desconfianza de la ciudadanía en el voto electrónico es el principal obstáculo que enfrentan las autoridades comiciales para incorporar este mecanismo en el sistema democrático mexicano. El INE y los OPLE tienen que romper con esa barrera al establecer elementos de seguridad, por ejemplo, con el uso de datos biométricos o por medio de procedimientos de auditoría en todo su desarrollo, a fin de que la ciudadanía y los actores políticos tengan la certeza de que se respetará su voto al momento de contar los votos.

Por otro lado, debe destacarse que en los comicios de Coahuila e Hidalgo se implementará el voto electrónico mediante el uso de urnas electrónicas, pero debido a la pandemia, las elecciones se suspendieron temporalmente. Mientras tanto, esta interrupción servirá para que la ciudadanía se vaya familiarizando con el eventual uso de las TIC que se aplicarán en los procesos electorales.

En el foro también se destacó que, en el mes de marzo del año en curso, el INE llevó a cabo un simulacro de votación por Internet con la finalidad de identificar las problemáticas que eventualmente pueden surgir con la implementación de este mecanismo, particularmente, para el ejercicio del sufragio de los mexicanos residentes en el extranjero, de tal suerte que es muy posible que se utilice dicha modalidad en los comicios del 2021. Ello permitirá que las y los ciudadanos mexicanos que viven en otros países emitan su voto para elegir a las gubernaturas de Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, además de una diputación migrante y una de representación proporcional de los estados de Guerrero y Jalisco, respectivamente.

En suma, la transición del voto tradicional al electrónico debe darse en este momento, ya que la ciudadanía detenta la potestad de continuar participando en la vida democrática sin poner en peligro su integridad. Por tanto, las autoridades electorales tienen la responsabilidad de trabajar en la implementación de mecanismos electrónicos seguros y confiables para recibir la voluntad ciudadana.

* Consejera Electoral del Instituto Electoral del Estado de México

[1] Datos obtenidos de La Urna Electrónica de Coahuila en números. Disponible en <http://www.sefincoahuila.gob.mx/sistemas/iepc/urna/cuadripticoOK.pdf> Fecha de consulta 30 de mayo del 2020.

[2] Datos obtenidos de la página web <http://www.iepcjalisco.org.mx/sites/default/files/unidad-editorial/publicaciones/breviario_de_la_urna_electronica.pdf>> Fecha de consulta 30 de mayo del 2020.

 

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