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El pasado 6 de junio acudieron a votar 6.6 millones de mexiquenses mayores de 18 años para elegir a quienes gobernarán los 125 municipios de la entidad y estarán tanto en el Congreso federal como en el local. El nivel de participación para una elección intermedia y en medio de la pandemia, de 54 por ciento fue calificado como positivo.

Incluso, la asistencia a las urnas en la entidad rebasó la media nacional y se contabilizaron 10 municipios con una participación de 41 a 50 por ciento, 34 entre 51 y 50 por ciento, en 52 votaron entre 61 y 70 por ciento, 27 con entre 71 y 80 por ciento y una localidad con 87.14 por ciento. De hecho 93 localidades estuvieron por encima de la media estatal.

Sin embargo, el abstencionismo sigue siendo significativa: 5 millones 687 mil 292 personas con posibilidades de votar no participaron en la jornada electoral. La cifra es casi similar a la población total del estado de Nuevo León, donde viven 5.7 millones de personas.

De ese tamaño es la incredulidad y desinterés en los procesos electorales y parece que tanto autoridades electorales, como partidos, candidatos y candidatas se han acostumbrado y aceptado que una entidad con 16.9 millones de habitantes, sólo 6.6 millones decidan.

El municipio con más asistencia fue Ixtapan del Oro con 87.14 por ciento y el menor Chimalhuacán con 44.30 puntos porcentuales, lo cual evidencia mayor lejanía de la ciudadanía con respecto a los partidos en zonas urbanizadas que en el medio rural.

Lo más grave es que en esas zonas urbanas, como es el caso de Ecatepec, cada punto porcentual que no vota equivale a miles de opiniones no expresadas que ayudarían al resto a tomar mejores decisiones.

A continuación se ofrecen datos del nivel de participación en las pasadas elecciones del 6 de junio:

 

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