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Realizar la cobertura de un evento traumático como crímenes de la delincuencia organizada, desastres naturales, disputas del narcotráfico, guerras o la propia pandemia de COVID-19 puede desencadenar en los periodistas episodios de ansiedad, angustia, o incluso, trastorno de estrés postraumático (TEPT) o depresión, que de no tratarse podría afectar su salud mental.

Constantemente, los periodistas están expuestos a escenarios que provocan altos niveles de estrés y ansiedad, que en muchos casos perjudican, incluso, a su círculo familiar; por ello, es importante que se identifiquen los signos de alerta y que se emprendan acciones para procurar su bienestar mental.

Sentir estrés es normal sobre todo cuando nos enfrentamos a algo nuevo o inesperado, incluso, en episodios breves puede ser positivo porque nos mantenemos en alerta, lo que nos ayudaría a evitar un peligro, pero cuando el estrés permanece por mucho tiempo puede dañar la salud.

El trabajo contra reloj, las largas jornadas y las precarias condiciones laborales propician que los periodistas estén expuestos constantemente a experiencias estresantes, sobre todo cuando suelen presenciar hechos violentos relacionados con dolor, pérdidas y muerte, como ha ocurrido durante la cobertura de la contingencia sanitaria por el virus SARS-CoV-2.

El periodista estadounidense, Al Tompkins, refiere que los síntomas de estrés traumático que los periodistas muestran son similares a los de policías y bomberos que atienden una tragedia, sin embargo, los periodistas reciben poco apoyo emocional después de haber mandado sus historias.

“Mientras a los trabajadores de seguridad pública se les ofrece sesiones informativas y orientación después de la tragedia, a los periodistas se les asigna la cobertura de otra historia”, asegura. (1)

Sin embargo, es de reconocer que en la última década surgieron varias investigaciones en las que se evidenciaron las afectaciones a la salud mental de los periodistas, como la que se realizó en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la que se identificó que de 100 periodistas mexicanos que participaron en el estudio el 35 por ciento presentaron síntomas de trastorno de estrés postraumático pero los puntajes en quienes cubren noticias de narcotráfico fueron significativamente más altos que los de otras fuentes. (2)

Aunque la cobertura de la pandemia de la COVID-19 no implica crímenes ni violencia, sí es un desafío para los periodistas porque constantemente se tiene que informar sobre la muerte de personas a consecuencia de la enfermedad, pero también se trabaja bajo un sentimiento de incertidumbre por el riesgo que existe de resultar contagiados.

En los últimos meses, especialistas en psicología y organizaciones como el Centro Dart para Periodismo y Trauma de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (3) y el Centro Internacional para Periodistas (4) han realizado una serie de recomendaciones para los periodistas durante la cobertura de la contingencia sanitaria entre los que destaco los siguientes:

  • No enfocarse sólo en la nota, sino también en su seguridad personal.
  • Reconocer que las emociones y sentimientos no tienen porque ser minimizados, pero sí deben ser controlados de modo que no alteren la labor informativa.
  • Identificar sus propios límites. Ser consciente de sus fortalezas y debilidades.
  • Planificar horarios de trabajo, en los que se dé prioridad a las labores que demandan más a nivel emocional y dejar para el final las más sencillas.
  • No olvidar el descanso. En las largas jornadas de trabajo hay que tomar pausas de 10 a 15 minutos cada dos horas aproximadamente.
  • Respetar los tiempos de alimentación y de sueño.
  • Desarrollar alguna actividad deportiva o recreativa.
  • Tratar de mantener el equilibrio entre la parte laboral, familiar y personal.
  • Después de una cobertura traumática emplear la técnica del debriefing que consiste en hablar de lo que pasó y cómo se sintió.
  • Al igual que hay protocolos de seguridad, los periodistas deben desarrollar estrategias para procurar su salud mental.

Miedo, incertidumbre y desasosiego son los sentimientos que han permeado en la sociedad debido a la pandemia de COVID-19   y los periodistas no son la excepción, por ello, es importante que cuiden su salud mental a fin de no afectar su labor informativa ni su entorno familiar.

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