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Durante las últimas semanas hablar sobre el crecimiento económico de México se convirtió en una de las trivialidades más sonadas, precisamente porque este es casi inexistente, toda vez que durante el primer trimestre del año se registró un decrecimiento de -0.2 puntos porcentuales mientras que, en el segundo trimestre, reportado a finales del mes pasado, hubo un ligero avance de entre 0.1 y 0.3 puntos porcentuales.

En medios de comunicación, tanto locales como nacionales, circula gran cantidad de información y hasta opinión sobre la dinámica económica del país; no obstante, se dejan de lado los hechos económicos relacionados con las entidades federativas, de lo cual no queda exento el Estado de México.

Si bien es cierto que la economía nacional presenta serios desafíos que han obstaculizado su crecimiento, la situación del Estado de México es aún más alarmante dado que los primeros dos trimestres del 2019 no han pintado precisamente venturosos. La economía estatal en el primer trimestre, según datos oficiales de INEGI, decreció en -1.4 por ciento con respecto al trimestre anterior, lo que coloca al estado muy por debajo del decrecimiento nacional, de hecho, el Estado de México decreció en el primer trimestre del año 7 veces más de lo que decreció el país.

Que la economía, expresada a través del PIB, crezca o decrezca es un tema numérico o de porcentajes; sin embargo, las variaciones de esta significan más empleos, o menos empleos, precios más altos o más bajos y hasta más o menos ventas. O sea que los decrecimientos económicos que está experimentando el estado son un foco rojo que no beneficia en nada a los mexiquenses.

Teóricamente resulta sencillo entender que provoca crecimiento económico y qué lo afecta, pero cuando se trata de la realidad son incalculables las variables exógenas que influyen en el proceso de crecimiento, por eso no es posible señalar con certeza las causas de la economía mexiquense, lo que si podemos afirmar es que tanto la dinámica industrial como la comercial están experimentando efectos perniciosos que disminuirán de manera creciente tanto la producción como la compra y venta de todo tipo de bienes y servicios, especialmente los de lujo.

Aunque el comportamiento negativo de la economía del estado se debe en gran manera a factores políticos de carácter nacional, la falta de ahorro por una parte y por otra la falta de innovación tecnológica, aunada a la carencia de encadenamientos productivos locales, han provocado que el Estado de México no crezca económicamente, haciendo más profundos los efectos nocivos de los factores antes mencionados, así como los que ha producido la transición presidencial.

Para revertir los efectos antes mencionados y provocar que la economía estatal se dinamice y arroje números positivos en cuanto a crecimiento económico es posible emplear diferentes estrategias o programas. Las más convincentes además de viables son:

  • Incrementar el gasto público eficientemente
  • Fomentar y fortalecer los encadenamientos productivos locales
  • Impulsar la creación de empleo mediante estrategias de incentivos fiscales.

*Economista y secretario de la Fundación Plan México

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