[…] Ya está salvada la copa en la Olimpiada
Soñar no cuesta nada … ¡qué ganas de soñar!
Chava Flores
La audacia mexicana reside constantemente en la cándida esperanza de creer que sucederá lo que se anhela o necesita a pesar de los hechos, las capacidades, las condiciones y, en bastas ocasiones, hasta las irresponsabilidades. Tiende el mexicano a ser escéptico e incrédulo de todo lo bueno, no obstante, en ciertas temporadas de la vida todo coincide para que dicha audacia salga de su guarida y la esperanza esté a flor de piel en el colectivo nacional.
Indudablemente el periodo mundialista es de los máximos ejemplares de este fenómeno nacional pues al desarrollarse la competencia y obtener resultados favorables o medianamente favorables, se conmueve severamente el ánimo popular al grado de comenzar a creer en los milagros y ya no solo futbolísticos sino sociales, económicos y hasta políticos son posibles.
El dilema en todo esto no es creer o soñar, ni tampoco hay gran riesgo en lo que sucedería si pierde y está de vuelta la ya común decepción nacional. El problema radica en vivir esto una vez más y no abrazar el aprendizaje de experiencias anteriores que en voz alta nos han gritado que además de creer necesitamos trabajar, comprometernos y avanzar en comunidad.
La cuestión de cara a un posible triunfo o fracaso nacional, aún en lo deportivo, es qué vamos a hacer como sociedad y no qué van a hacer por nosotros en quienes estamos decidiendo confiar. Hacer comunidad va más allá de salir a votar en unas elecciones, confiar ciegamente en algún líder, ver un partido de futbol u ocupar las calles para celebrar una victoria deportiva nacional. Hacer comunidad requiere creer con fe y actuar con responsabilidad y compromiso; es cuestionarte si es posible algo mejor mientras avanzas con tus semejantes a ese lugar mejor.
¿Y si sí?
¿Y si México gana el mundial? ¿Y si la justicia se vuelve una realidad? ¿Y si actuamos con amor y bondad a pesar de los demás? ¿Y si dejamos de lado nuestras diferencias para edificar un país donde todos tenemos bienestar?
Esa es la pregunta, tu respuesta determina si la copa es nuestra o seguiremos en decepción una vez más.
