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El pasado 30 de abril el Congreso Local, a través de la Junta de Coordinación Política, recibió de manos del secretario de finanzas, Rodrigo Jarque Lira, la Cuenta Pública del Estado de México 2018 donde se presentaron resultados alentadores toda vez que se registró un superávit de 4 mil 981 millones de pesos y un ahorro de cinco mil millones de pesos como consecuencia de la renegociación de la deuda pública.

Los ingresos del estado ascendieron a 338 mil 774.7 millones de pesos favorecidos por un notable esfuerzo recaudatorio del estado, así como un ligero crecimiento de los ingresos federales de 7.9% en participaciones y 2.1% en aportaciones con respecto a lo previsto. En cuanto al gasto, los egresos totales fueron de 333 mil 793 millones de pesos de los cuales 96 mil 792 millones se asignaron a educación, 62 mil 311 millones de pesos en salud y 21 mil 479 millones de pesos en materia de seguridad pública.

Pese a que, como mencionó el funcionario, los resultados muestran “finanzas fuertes y sanas” no es suficiente administrar bien los dineros, es necesario hacer que estos lleguen a donde más se necesita para conseguir beneficios significativos en materia de educación, salud, empleo, infraestructura y alimentación que se traduzcan en desarrollo para los mexiquenses más allá de cifras.

Según Coneval, el Estado de México es el séptimo en la lista de los estados más pobres de la república con 50% de la población en esta situación; cerca de 8.26 millones de mexiquenses en pobreza y 1.2 millones de ellos en pobreza extrema.

Las estadísticas son alarmantes por si solas; sin embargo, resulta más preocupante que durante 2018 se destinaron más de 159 mil millones de pesos en materia educativa y de salud que no fructificaron o por lo menos no de la manera esperada. A lo largo y ancho del estado, especialmente en los extremos territoriales, continúan las deficiencias en el sistema de salud, especialmente en los centros de salud que son los que brindan la primera atención a la población; mientras, en el tema educativo prevalecen escuelas sin sanitarios, sin agua entubada, con materiales e infraestructura insuficiente o con daños estructurales.

Es claro, según la teoría económica, que para conseguir desarrollo es necesario impactar de manera positiva en el ingreso, la educación y la salud de las personas; por lo que la estrategia más fehaciente para combatir la pobreza es invertir en estos tres rubros pero de manera creativa e innovadora llevando los recursos hasta los espacios y las personas que los ejerzan adecuadamente porque de hacerlo insensatamente se convierte en un barril sin fondo de mucha siembra y poca cosecha como ha sucedido claramente en el Estado de México.

*El autor es economista y secretario de la Fundación Plan México

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