Política mexiquense: KidZania de las juventudes

 Política mexiquense: KidZania de las juventudes

Hace algunos días compartiendo experiencias con un joven empresario del Estado de México llegamos a debatir la importancia real que tenemos las juventudes, tanto en la política mexiquense como en los ejercicios democráticos próximos . Las conclusiones de esa conversación no fueron precisamente las más alentadoras sobre todo cuando se puso sobre la mesa un hecho contundente: para los partidos políticos (que son el mecanismo más directo y “sencillo” de participación política) las juventudes sólo representan la mano de obra gratuita para las campañas y eventos.

No es un hecho reciente ni mucho menos novedoso, pero sí necesario de señalar: que la participación de las juventudes en la política se ve drásticamente limitada a la simulación, tanto por imposición como por conformidad y hasta egoísmo. Foros, consejos, montañas de fotografías, concursos, modelos y específicamente simuladores son los mecanismos utilizados para concentrar, o mejor dicho, para distraer la energía y fuerza de las juventudes evitando su unidad e incidencia en la realpolitik.

Los pesimistas dicen que siempre ha sido así; mientras, los políticos aseguran que es parte del propio proceso de aprendizaje y crecimiento en el medio, sin embargo, no siempre ha sido así. De hecho, el México que hoy conocemos con sus instituciones fue construido preponderantemente por jóvenes menores de 25 años quienes conformaron la afamada Generación de 1915. Es cierto, la Revolución Mexicana fue comandada por caudillos “adultos” pero las y los técnicos que hicieron, en medida de lo posible, realidad y tangibles las causas revolucionarias fueron jóvenes recién egresados de la universidad; tal es el caso de Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Alberto Vásquez del Mercado, entre muchos más que construyeron con sus manos las leyes e instituciones que dan vida a nuestro país.

Pero hoy en día hablar de las juventudes, especialmente en el Estado de México, no es solamente un asunto de capacidad e ideas, que sí existen; también es hablar de mayoría. Como he compartido en opiniones anteriores, según el Consejo de Población del Estado, uno de cada tres habitantes en territorio mexiquense es joven, pero hablando específicamente de participación política también uno de cada tres votantes registrado en la lista nominal se encuentra en un rango de edad de entre 18 y 29 años; abriendo la puerta a una juventud, bien organizada, puede decidir quién va a gobernar el próximo sexenio.

Muchos de quienes formamos parte de la juventud mexiquense tuvimos la oportunidad, en la primaria o secundaria, de visitar el centro de entretenimiento la Ciudad de los Niños, hoy KidZania, donde jugábamos a ser adultos simulando trabajo, compras y esparcimiento con mucha diversión pero, naturalmente, con nulos efectos en la realidad;  y esa experiencia es bastante cercana al ejercicio político de las juventudes en el Estado de México. Participamos mucho, nos divertimos proponiendo pero se han neutralizado nuestras acciones en la realidad.

El tiempo para participar, concursar y pedir se está agotando. Se avecina el tiempo donde las y los jóvenes tenemos que hacer política con la pluma, la palabra pero sobre todo la acción.

Alexis Olvera Pino

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