2
COMPARTIDOS
Pinterest Google+

Somos una sociedad en duelo. Este 26 de septiembre se cumplieron seis meses de que falleció la primera persona por COVID-19 en el Estado de México. De manera oficial, ya suman más de 11 mil defunciones y las historias sobre pérdidas de familiares, vecinos, amigos se multiplican exponencialmente.

En tiempos de pandemia, a la muerte se suman otro tipo de calamidades.  También se puede atravesar por el fin de una relación, la pérdida de empleo o la merma de la salud. De modo que, sirva la siguiente compilación de ideas como un primer acercamiento para entender el duelo por el cual atravesamos y/o apoyar al ‘otro’ ante algún tipo de pérdida.

El duelo es definido desde la psicología como el proceso natural de adaptación ante cualquier clase de pérdida y puede ser considerado como una herida. Cada quien lo vive diferente, pero existen similitudes como: shock acompañado de negación, negociación (con alguna divinidad) para recuperar al ser querido, ira, enojo, frustración, depresión, y aceptación; aunque algunas investigaciones destacan que no se trata de un proceso con etapas ‘en serie’.

El tiempo para sanar y/o ser asimilado oscila entre seis meses y hasta 2 años, según diversos estudios en la materia. Su intensidad y duración depende de factores como: tipo de pérdida, tipo de muerte, de la intensidad de la unión con el fallecido, de la relación con la persona, de la edad, entre otras. Es importante tener presente que superar este proceso requiere tiempo y apoyo, aunque muchas veces nos negamos a recibirlo.

El impacto de este proceso puede tener manifestaciones fisiológicas como: vacío en el estómago, ganas de vomitar, mareos, estrés o debilidad muscular; y consecuencias conductuales, por ejemplo, trastornos de sueño o alimentarios, aislamiento social o adicciones. En tiempos de pandemia también puede haber sentimiento de culpa al no poder ‘despedir’ al ser querido mediante algún ritual funerario.

En general es un proceso que las personas pueden superar por sí mismas; sin embargo, los expertos recomiendan: tener a alguien que nos escuche, que nos abrace o simplemente tome de la mano, ocuparnos en cosas prácticas como jardinería, cocina, arreglos en el hogar, crear y tener un entorno agradable; no bloquear las emociones, sino dar paso al sufrimiento, hacer un ritual, escribir una carta al familiar o amigo fallecido, hacer una cálida y emotiva ceremonia en casa, hacer oración, yoga, meditación, etcétera.

Si, por el contrario, somos nosotros quienes deseamos apoyar a alguien la clave está en escuchar, sin tratar de dar soluciones donde tal vez no las hay. Finalmente, es importante tener en mente que el duelo es un proceso natural que no se puede apresurar o forzar y que, en muchos casos, se requiere intervención psicológica y acompañamiento tanatológico.

En síntesis, a seis meses del confinamiento, muchos atravesamos por distintas etapas de duelo y no podemos perder de vista que la toma de decisiones ya sea, en lo individual o en lo colectivo, se dará en medio de emociones como ansiedad, inseguridad, melancolía, frustración, tristeza y/o temor. La convocatoria es a ser empáticos y entender el o los procesos por los que muchos pasamos o que, inevitablemente, experimentaremos.

Si desean profundizar al respecto, comparto las siguientes referencias:

Frausto Crotte, L., Medina Perera, I. V., & González Ramírez, C. L. (2014). Manual de tanatología: intervención psicológica para pacientes con discapacidad crónica degenerativa. Revista electrónica de psicología Iztacala, 552-566.

Gaceta. Facultad de Medicina UNAM. (2020). Recuperado el 15 de septiembre de 2020, de http://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2020/08/27/tanatologia-y-covid-19/

Ibero Monterrey. (2020). Recuperado el 15 de septiembre de 2020, de https://iberomty.mx/blog/dificil-duelo-fallecimiento-por-covid-19/

Oviedo Soto, S., Parra Falcon, F., & Marquina Volcanes, M. (2009). La muerte y el duelo. Enfermería global, 1-9.

 

Sin Comentarios

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicación previa

VAN SOBRE EL FINANCIAMIENTO PÚBLICO DE LOS PARTIDOS

Siguiente publicación

ISSEMYM EN NÚMEROS ROJOS DESDE 2016