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Se tiene como antecedente a nivel internacional que durante la Primera Guerra Mundial la mujer se agregó a la fuerza laboral en los países europeos, ya que la mayoría de los hombres se enlistaban en los ejércitos que participaban en ese conflicto bélico, situación que motivó a las mujeres a tener un mayor interés por participar en otros espacios sociales y considerarse de igual a igual con los varones. 

El voto femenino en nuestro país, se cristalizó en las elecciones del 3 de julio de 1955, ya que en esa fecha las mujeres votaron por primera vez, en esa ocasión se eligió a diputados federales para integrar la XLIII del Congreso de la Unión. Es importante mencionar que 32 años antes, en 1923, en el Estado de Yucatán, las mujeres acudieron a las urnas en una elección local, siendo éste el antecedente más antiguo de que se tenga registro.

Es importante destacar, que las primeras mujeres que accedieron a cargos de elección popular fueron: Aurora Jiménez de Palacios (4 de julio de 1954, primera diputada federal en la historia de México, por Baja California); María Lavalle Urbina (por Campeche) y Alicia Arellano Tapia (por Sonora), primeras senadoras electas (4 de julio de 1964), y Griselda Álvarez (Colima), primera gobernadora (1979). (1)

Este logro de las mujeres, fue un importante parte aguas, ya que hasta ese momento ellas se encontraban marginadas para ejercer este derecho solamente por su condición femenina, estando sometidas en un entorno de exclusión dominado por sistemas cien por ciento patriarcales, consiguiendo esta prerrogativa después de largas y constantes luchas pacíficas.

La importancia del sufragio femenino no solo es simbólica, ya que significa el reconocimiento a la igualdad para participar en la vida política de nuestro país, y reconoce además, el derecho que tiene toda persona a ser votado en los procesos electorales para acceder a cargos de representación popular, y lograr la tan ansiada paridad de género.

El voto, según José Luis Gutiérrez Espíndola, comunicólogo y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es una forma de expresión de la voluntad de las personas que sirve para tomar una decisión colectiva. Considerando que el ejercer este derecho, es la única forma de consolidar los sistemas democráticos de un país.

A nivel Federal se cuenta con la Ley General para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, cuyo objeto es regular y garantizar la igualdad de oportunidades y de trato entre mujeres y hombres, proponer los lineamientos y mecanismos institucionales que orienten a la Nación hacia el cumplimiento de la igualdad sustantiva en los ámbitos público y privado, promoviendo el empoderamiento de las mujeres y la lucha contra toda forma de discriminación basada en el sexo.

Por lo que hace a nuestra entidad, en el Código Electoral del Estado de México en su artículo 9, párrafo segundo establece que: También es derecho de las ciudadanas y ciudadanos, así como obligación para los partidos políticos, la igualdad de oportunidades y la paridad entre hombres y mujeres para tener acceso a cargos de elección popular.

Se ha vinculado el derecho al voto femenino como un objetivo de los movimientos feministas, sin embargo, al conseguir mayoritariamente la participación de las mujeres en la vida social, económica y política de una sociedad, también se logra una mayor apertura para la toma de decisiones desde la óptica femenina, lo que consolida la igualdad sustantiva en los espacios de poder, consiguiendo con ello un bienestar colectivo.

*Catedrático Universitario

Especialista en Derecho Electoral y DDHH.

(1) Cuando las mujeres votamos por primera vez – Igualdad de Género y No Discriminación (ine.mx)

 

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