Lector: lo que aquí se dice es sólo filosofía, y la filosofía es un interés de conocimiento. La caridad es acción. Ve y comete actos de caridad. Entonces, además de sabio, serás santo. La filosofía es imposible sin la caridad; pero la caridad es perfectamente posible sin la filosofía, porque la primera es una idea, un pensamiento, y la segunda es una experiencia, una acción.
Antonio Caso ,1915.
Desde hace ya varios años, Marcaje Legislativo ha representado el lienzo donde las ideas espirituales, intelectuales, técnicas, políticas y hasta de amor, de quien suscribe, quedan plasmadas en obras constantemente abstractas pero de suma sensibilidad que pretenden tocar tanto el espíritu como el alma de las y los lectores con la intención de remover o hasta transformar pensamientos y voluntades que se traduzcan en actos de bienestar, principalmente para el Estado de México y también para todo el país.
El mecanismo del universo se mantiene por el hambre y por el amor, cantó Schiller hace casi 250 años; y este planteamiento continúa, no como una idea romántica o filosófica, sino como la premisa que nos permite entender nuestra realidad humana en cualquier recóndito lugar del planeta, pero más en México. Hacemos lo que hacemos para satisfacer el hambre que exista en nosotros, con todo lo que esto implica; lo ilegal o lo inmoral se desdibujan cuando se trata de satisfacer nuestra hambre.
Por otro lado, existe el amor, una elección personal y consciente sobre ¿cómo vivir, actuar y expresar? Los filósofos de inicios del siglo pasado lo denominaban la belleza del sacrificio y lo condensaron en una sencilla ecuación propuesta por el maestro Caso en 1915:
Sacrificio = máximo esfuerzo – mínimo provecho
Hoy a ese amor, también conocido hace más de 100 años como sacrifico o caridad, podríamos denominarlo actos buenos, actos de bien o actos de bienestar. Acciones inspiradas en decisiones que van más allá del egoísmo o la auto preservación. Actos que se ejecutan considerando primero al semejante, segundo la comunidad y generosamente en las futuras generaciones.
Hace un par de años escribí en este mismo espacio y en este mismo sentir que la política mexicana y mexiquense no requería más cambios ideológicos o estructurales sino de corazón; personas inspiradas, valientes y dispuestas a ejercer la mayor cantidad de actos buenos que trajeran bienestar para la mayoría. Hoy lo planteo y reafirmo con mayor precisión, pero volviendo a citar, para concluir, al fundador del histórico Ateneo de la Juventud:
“Tu siglo es egoísta y perverso. Ama sin embargo a los hombres de tu siglo que parecen no saber ya amar, que sólo obran por hambre y por codicia. El que hace un acto bueno sabe que existe lo sobrenatural. El que no lo hace no lo sabrá nunca. Todas las filosofías de los hombres de ciencia no valen nada ante la acción desinteresada de un hombre de bien.”
