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INFOGRAFÍA: IGNACIO HERNÁNDEZ

La inasistencia en las urnas le costó al erario mexiquense más de 310 millones de pesos. En promedio, cada elector que no acudió a votar este 6 de junio representó una inversión perdida superior a los 54.41 pesos.

Con los resultados del Programa de Resultados Preliminares (PREP) de 98 por ciento de las casillas instaladas el pasado 6 de junio en el Estado de México, el nivel de participación fue de 54 por ciento, de una lista nominal de 12 millones 394 mil 846 electores.

Esto implica que votaron más de 6.2 millones, pero no acudieron a los centros de votación 5.7 millones de mexiquenses que representan 46 por ciento de las personas mayores de 18 años domiciliadas en la entidad.

Está inasistencia significa que 46 por ciento de los gastos que hizo el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), la Junta local del INE y del financiamiento público otorgado a los partidos políticos para la obtención del voto no tuvieron utilidad alguna.

Aunque en ningún proceso se ha alcanzado que toda la ciudadanía vote, por ley los órganos electorales deben organizar los comicios como la totalidad de electores acudiera a las urnas y garantizar a todos y todas, la posibilidad de ejercer su derecho a sufragar.

LOS GASTOS PERDIDOS

Para la organización del proceso federal y local existen dos estructuras: el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que crece en años electorales con más personal, equipo y la renta de 170 inmuebles para instalar las juntas electorales municipales y distritales.

La otra estructura es la del INE, que a través de su Junta Local, las 41 juntas distritales y los módulos de credencialización hace inversiones todos los años para su operación y en especial los años de elecciones.

En el IEEM se puede contabilizar entre los gastos específicos para el proceso electoral 115 millones de pesos en todo el material electoral, incluyendo las boletas. Este gasto no fue tan alto como en otros procesos porque rescataron parte del material usado en procesos anteriores.

Pero a esto se debe agregar el costo de las 5.7 millones de boletas que no se usaron para las elecciones federales, a un costo promedio de 2.50 pesos, similar a las que compró el IEEM, lo cual equivale a 14.2  millones de pesos.

A los partidos en la entidad y candidatos independientes se les dieron 265 millones de pesos del erario estatal para promover el voto. Ese monto se estima con base en el número de electores, pero como parte de la lista nominal no acudió, representa 215.4 millones que pudieron obviar.

El número de casillas instaladas y funcionarios electorales al frente de ellas se toma en cuenta por el número de electores, para distribuir el servicio. Para esta elección fueron 120 mil 204 funcionarios de casilla y a cada uno le dieron 500 pesos de compensación por el día de servicio, lo cual se traduce en más de 60 millones de pesos erogados, de los cuales 46 por ciento no fueron aprovechados por los electores.

Tomando en cuenta estos cuatro rubros el costo del abstencionismo representa 310 millones 282 mil 32 pesos, aunque esta cifra se queda muy corta del costo real del abstencionismo.

En este cálculo no se cuenta el salario de los Capacitadores Electorales, monitoristas, capturistas, consejeros de los órganos desconcentrados, entre otros servicios como plantas de luz, entre otros servicios contratados con base en una lista nominal de 12.3 millones de electores, así como todo el personal que contrató la Junta local en la entidad ni el porcentaje del financiamiento público de los partidos políticos a nivel nacional, que se les otorga tomando en cuenta la población empadronada en la entidad.

Tampoco se considera la inversión que se hizo para garantizar centros de votación libres de Covid-19-

LOS NIVELES DE PARTICIPACIÓN

Los niveles de participación en ninguna parte del país son altos. De hecho la votación mexiquense de este 6 de junio estuvo por arriba de la media nacional y la más alta de los últimos 25 años fue la de 2018, cuando fue electo Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, con 67 por ciento de asistencia, pero en elecciones intermedias como esta vota menos de la mitad y en esta ocasión, por la pandemia, podría haber sido más baja.

A continuación se pueden ver los niveles de participación en las urnas, en el Estado de México, con base en los registros del IEEM y tomando en cuenta que la cifra de este 2021 no es definitiva, pero tampoco variará mucho.

CONSECUENCIAS DE NO VOTAR

A parte de no cumplir con una obligación, al no acudir a votar se permite que menos personas tomen la decisión de quien va a gobernar cada uno de los municipios y quienes van a hacer las leyes que nos van a regir a toda la entidad.

La baja participación es favorable para algunos partidos, los más pequeños, porque más fácilmente consiguen los tres puntos porcentuales que marca la ley como mínimo para conservar el registro y seguir recibiendo, por tres años más, financiamiento público para sus actividades ordinarias.

Si tuviera que reunir 3 por ciento de la votación válida emitida tendrían que obtener al menos 371 mil 845 sufragios a favor, pero como sólo votaron 6.2 millones, con 187 mil 864 personas votos podrán subsistir con recursos públicos, provenientes de los impuestos de todos y todas las mexicanas, durante tres años más.

¿Conviene o no ir a votar?

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