La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), se pronunció que bajo parámetros de debida diligencia, protección a los derechos humanos, observancia de las obligaciones y deberes constitucionales, así como criterios de prevención y vigilancia activa en la entidad durante el Mundial se respeten los derechos humanos.
En su caso, se comprometió con la sociedad a llevar a cabo una observancia activa, aplicación de un enfoque de género e interseccionalidad, brindar acompañamiento y llevar a cabo investigación de hechos.
Además, exhortó a las autoridades y personas servidoras públicas de los ámbitos estatal y municipal para prevenir y actuar con debida diligencia, mantener la vinculación interinstitucional, actuar bajo parámetros de legalidad y humanismo y procurar que el uso de la fuerza sea una medida excepcional.
A través de un pronunciamiento, enfatizó que el respeto a la dignidad humana de las personas debe ser la verdadera victoria en la Copa Mundial de Fútbol 2026 que se celebrará en México en los meses de junio y julio.
Advierten riesgos
La Codhem advirtió que “los macro eventos deportivos representan una oportunidad para promover valores humanitarios universales, aunque su organización conlleva riesgos sociales y costos de oportunidad significativos. La gestión de estas justas exige que gobiernos y órganos rectores asuman la responsabilidad de equilibrar los intereses del mercado con la protección de la dignidad humana”.
Un evento de esta naturaleza exige que el Estado observe los instrumentos internacionales para garantizar un legado social positivo y quede claro que todas las autoridades tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos, prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a estos derechos.

Esto implica que las autoridades deben actuar con un enfoque humanista para evitar abusos, incluso en relaciones entre particulares que afecten el orden público.
El uso de la fuerza pública debe ser estrictamente proporcional, legal y necesario. Se debe evitar cualquier exceso que vulnere la integridad de las personas durante el desarrollo del evento deportivo, trascendiendo del enfoque de control de masas para centrarse en la facilitación de derechos.
Por ello, las autoridades deben implementar perímetros de seguridad que no anulen el derecho a la protesta pacífica, ni utilicen a la seguridad del evento como un cheque en blanco para restringir libertades.
La debida diligencia exige protocolos de actuación policial que distingan claramente entre conductas violentas aisladas y el ejercicio legítimo de la libertad de reunión se garantice, que cualquier intervención con uso de la fuerza sea el último recurso y se mantenga bajo estricta observancia social y de organismos protectores de derechos humanos.
Esto, debido a que México es una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol 2026 y el Estado de México se constituye un punto estratégico de tránsito de personas nacionales y extranjeras, lo cual genera nodos críticos de afluencia turística en los municipios con mayor patrimonio histórico, donde la concentración masiva de personas demanda una vigilancia técnica de las conductas de los agentes estatales y prestadores de servicios.
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