Las niñas, niños y adolescentes en la actualidad enfrentan diversos problemas con las redes sociales y servicios de mensajería instantánea, por lo cual ya no están seguros en la escuela ni en la casa. De acuerdo con el estudio “Disrupting Harm México: proteger a la niñez frente a la violencia digital” 1.6 millones de menores ha sufrido explotación o abuso, y no necesariamente de alguien ajeno a su círculo personal.
José Antonio Ruiz Hernández, oficial nacional de Protección a la Infancia de Unicef, alertó que los hallazgos de este estudio deben llamar la atención y prender las alarmas, para mejorar la legislación, la comunicación y formación en casa, la prevención, la capacitación de las autoridades y el control y límites a la tecnología.
La realidad, dijo, es que la ley no se actualiza al ritmo que se necesita y las y los menores no piden ayuda ni denuncian, por lo cual uno de cada tres vive sus problemas en soledad, otro porcentaje sólo lo habla con amigos, con algún cuidador o con sus hermanos, pero pocos llegan al Ministerio Público y más pocos obtienen respuesta.
Este estudio se ha llevado en diversos países. En México se hizo durante el 2024 y 2025, y fue en este año que se sistematizo la información y se está dando a conocer a todos los sectores para que cada quien haga lo que le corresponde. En esta ocasión se presentó en la sede del Congreso mexiquense, a maestras y maestros y a parte de quienes integran la comisión legislativa de Educación.
Entre los resultados de este estudio destaca que 13 por ciento de la población infantil usuaria de Internet en México, es decir de entre 12 y 17 años, sufrió explotación o abuso sexual el último año, es decir 1.6 millones de menores.

La forma más común de abuso y explotación sexual facilitados por la tecnología fue la exposición no deseada de imágenes sexuales en 7 por ciento de los casos, y casi la mitad de las niñas, niños y adolescentes han sido víctimas de abuso y explotación sexual no sólo una, sino de manera reiterada.
En 64 por ciento de los casos de abuso y explotación sexual las víctimas ya conocían a la persona perpetradora. En 29 por ciento de los casos fue por amistades, en 19 por ciento por parejas, en 16 por ciento por familiares, sólo en 15 por ciento fue por una persona desconocida o alguien a quien la víctima no conocía antes de sufrir abuso o explotación sexuales.
En 39 por ciento de los casos, el primer encuentro con la persona perpetradora fue ahí; 31 por ciento se produjo en Internet, 16 por ciento en espacios públicos, 11 por ciento en su hogar y 2 por ciento durante actividades deportivas.
En 32 por ciento de los casos el abuso y explotación sexual fueron facilitados por la tecnología y no hablaron con nadie sobre este hecho, 17 por ciento sólo se lo contó a sus amistades, 16 por ciento a una cuidadora y 14 por ciento a hermanos; esto debido a que dos de cada 10 dijo que no habló sobre el asunto por vergüenza.
Aunado a eso, en el 16 por ciento de los casos no sabían a dónde acudir o a quién contárselo y en el 14 por ciento no creían que el hecho tuviera la suficiente gravedad como para revelarlo o fueron amenazados por la persona perpetradora.
Al menos 52 por ciento de los casos se dan a través de Facebook, en segundo lugar, está el servicio de mensajería privada, WhatsApp y en tercer lugar Instagram.
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