El relevo poblacional en el país es una realidad. Dio inicio en 2019 en la Ciudad de México, donde el número de adultos mayores supera ya el de la población de niños y niñas menores de 12 años, y paulatinamente se irá extendiendo a otras entidades, hasta el año 2055, cuando alcanzará a la última entidad en proceso de envejecimiento: Chiapas.
De acuerdo con el Programa Nacional de Población 2026-2030, del gobierno federal, en las próximas décadas la mayoría de las entidades experimentará el relevo poblacional y después de la capital mexicana el fenómeno se registrará en 2028, cuando Colima y Veracruz tengan más adultos mayores de 60 años.
Las estimaciones del gobierno federal, con base en la conciliación demográfica de México, de 1950 a 2019 y las proyecciones de la población de México y las entidades federativas, consideran que para 2029 ocurrirá en Morelos y para 2031 le tocará el turno al Estado de México, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Yucatán.
En el calendario sigue Baja California, Campeche, Chihuahua e Hidalgo en 2032; a Coahuila, Durango y Jalisco les tocará en el 2035; a Baja California Sur, San Luis Potosí y Nuevo León en el 2036; a Aguascalientes y Guanajuato en el 2037; a Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala en el 2039; a Oaxaca y Zacatecas en el 2040; a Puebla y Michoacán en el 2042 y a Chiapas hasta el 2035, por la cantidad de infantes que todavía tiene y su índice de natalidad.
El escenario actual
En 2026 la mayor parte de la población se concentra en edades potencialmente productivas y reproductivas. La niñez menor de 12 años representa 18.45 por ciento del total, las y los adolescentes y jóvenes de 12 a 29 años conforman 29.74 por ciento, las personas de 30 a 59 años concentran 38.56 por ciento y las de 60 años y más 13.24 por ciento del total.
Hacia el 2034, refiere el documento, se estima que habrá mayor proporción de personas mayores que de niñas y niños, en general, con una proporción de 16. 8 por ciento, frente a 16.2 puntos porcentuales.

Resalta que la mayor proporción de personas adultas, entre 30 y 59 años, continuarán siendo la mayoría entre 2009 y 2070, lo cual es favorable para implementar políticas de desarrollo que favorezcan el crecimiento de la economía e incrementen la productividad.
En el largo plazo México tendrá una estructura de población con una elevada proporción de personas mayores que serán más longevas y tendrán una menor descendencia, lo que requiere una atención especial de la política de población, con el propósito de impulsar que las políticas públicas se adapten al cambio en la estructura por edad, con principal atención en las dimensiones de salud, educación, empleo, programas de protección social y seguridad social, así como la articulación de un sistema de cuidados, acorde con las necesidades de los diferentes grupos de edad.
Diversos panoramas
La dinámica demográfica varía entre cada entidad federativa y a nivel local, de modo que los cambios de la estructura por edad se manifiestan en procesos de envejecimiento que transitan por distintas etapas.
En el diagnóstico consideran que habría una ventana de oportunidad transitoria durante el curso de las primeras cuatro décadas del siglo, pues en este periodo concurren las condiciones demográficas más propicias para impulsar el desarrollo de México, debido a que el número de personas en edades potencialmente dependientes, es decir niñas, niños y personas mayores es menor que el número de personas en edades laborales, con lo cual se incrementa el potencial productivo del país.
El bono demográfico es una oportunidad irrepetible y aprovecharlo contribuirá a acelerar un desarrollo social y económico sostenible, a reducir las desigualdades, propiciar la cuestión social y a generar las condiciones para el pleno ejercicio de los derechos.
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