Más de cinco toneladas de dinero en efectivo, principalmente monedas extraídas de máquinas tragamonedas, quedaron bajo resguardo de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) como parte de la “Operación Dos de Bastos”, un despliegue cuya fase operativa comenzó el lunes 13 de julio para desarticular la estructura económica y delictiva que, según las investigaciones ministeriales, opera alrededor de estos establecimientos. Hasta el corte preliminar, la institución contabilizó 2 mil 579 bolsas con numerario, con un peso conjunto de 5 toneladas 392 kilogramos, además de más de 2 mil máquinas aseguradas.
Aunque inicialmente se calculó que el efectivo podría superar los 5 millones de pesos, existe una estimación preliminar de 5 millones 135 mil 942.86 pesos, cifra que deberá confirmarse una vez que concluya el conteo individual del numerario. La dimensión del hallazgo cobra relevancia por el tiempo en que ese dinero habría sido generado: de acuerdo con la investigación, una sola máquina puede recaudar entre 2 mil y 5 mil pesos diarios, aunque la Fiscalía aclaró que todavía no cuenta con un promedio definitivo. Las indagatorias estiman que la actividad económica vinculada con esta red podría representar un flujo cercano a 50 millones de pesos.
De un hecho violento a una investigación más amplia
La operación tomó fuerza después de un homicidio registrado el 12 de julio, relacionado con un establecimiento donde funcionaban máquinas tragamonedas. A partir de investigaciones por hechos violentos y otros delitos, la Fiscalía trazó conexiones entre estos negocios y actividades criminales en distintas regiones del Estado de México. Las autoridades sostienen que algunas investigaciones por homicidios, privaciones de la libertad y otros ilícitos han terminado por revelar vínculos con puntos donde operan estos aparatos.
El despliegue se extendió hasta ahora a 56 municipios y alcanzó establecimientos y plazas comerciales de distintas zonas de la entidad, entre ellas puntos de Toluca, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y municipios del Valle de México. Los datos disponibles reportan más de 100 inspecciones, alrededor de 300 establecimientos suspendidos y al menos cinco personas detenidas, además del aseguramiento de miles de máquinas. La intervención incluye lugares como Plaza Santín, en Toluca; Plaza Aragón; Plaza Lago, en Tlalnepantla, y establecimientos de Cuautitlán Izcalli.

Tragamonedas bajo sospecha de financiar estructuras delictivas
La investigación va más allá de la explotación irregular de juegos de azar. Aunque la regulación de juegos y sorteos corresponde al ámbito federal, la Fiscalía mexiquense abrió líneas de investigación por posibles delitos del fuero común y conductas relacionadas, entre ellas extorsión, encubrimiento por receptación y operaciones con recursos de procedencia ilícita, además de otras posibles actividades criminales que deberán acreditarse en las carpetas correspondientes.
Una de las hipótesis centrales apunta a que las máquinas representan una fuente constante de efectivo para células delictivas. La Fiscalía identificó aparatos con marcas asociadas presuntamente con determinados grupos, entre ellas las siglas “FM”, mientras que en la zona oriente se investigan células locales y otras organizaciones. Hasta ahora, las autoridades no atribuyen toda la estructura a un solo cártel y señalan que existen distintos grupos detrás de la instalación y explotación de estos equipos.
Niños, adolescentes y familias, entre los objetivos de captación
Las investigaciones también detectaron un mecanismo de captación que comienza con máquinas presentadas como entretenimiento similar a los videojuegos. Por su diseño y facilidad de acceso, estos aparatos resultarían especialmente atractivos para niños y adolescentes, quienes pueden desarrollar conductas de juego compulsivo y acumular deudas.
Según la línea expuesta por las autoridades, algunos operadores financian posteriormente el juego y utilizan las deudas como mecanismo de presión. En ciertos casos investigados, jóvenes habrían sido incorporados gradualmente a actividades ilícitas, primero mediante delitos como robos a transeúnte y después en conductas de mayor gravedad. La Fiscalía también identificó casos de amas de casa y trabajadoras que habrían gastado parte de sus ingresos en estas máquinas, adquirido préstamos para continuar jugando y quedado expuestas a esquemas de captación relacionados con la venta de droga u otras actividades ilegales.

Comerciantes también serían víctimas de extorsión
Otra modalidad detectada afecta directamente a propietarios de tiendas, farmacias, barberías y pequeños comercios. De acuerdo con las investigaciones, integrantes de grupos delictivos colocarían máquinas sin consentimiento real del dueño y obligarían al establecimiento a mantenerlas en operación, para después regresar periódicamente por una parte de las ganancias.
Por esta razón, la Fiscalía diferenció entre negocios dedicados exclusivamente a las tragamonedas y comercios donde sólo había una o varias máquinas. Los primeros fueron susceptibles de aseguramiento, mientras que en tiendas, farmacias o barberías se retiraron los aparatos sin cerrar necesariamente el establecimiento, debido a que algunos propietarios podrían ser víctimas de amenazas o imposición y no integrantes de la estructura investigada.
Hallan una fábrica de tragamonedas en Tultitlán
Uno de los hallazgos que modificó la investigación fue la localización de una fábrica de máquinas tragamonedas en Tultitlán. Las primeras pesquisas partían de la idea de que estos equipos llegaban importados, en ocasiones desarmados, para ensamblarse posteriormente en México; sin embargo, el aseguramiento reveló que al menos una parte de los aparatos ya se fabricaba dentro del Estado de México.
La Fiscalía también investiga si algunos locales funcionaban como puntos de reunión para planear actividades delictivas, un patrón que las autoridades aseguran haber identificado anteriormente en otros giros comerciales. La presencia de tragamonedas, por sí sola, no acredita la participación de propietarios o trabajadores en delitos, por lo que cada caso deberá determinarse de manera individual.

2 mil 579 bolsas y una cadena de custodia videograbada
La magnitud del aseguramiento obligó a habilitar seis centros de depósito y un séptimo espacio adicional para almacenar máquinas y efectivo. Entre los puntos utilizados se encuentran instalaciones en Chimalhuacán, Tultitlán y Atizapán de Zaragoza, además de unidades especializadas del Valle de México. Algunos de estos espacios ya alcanzaron niveles elevados de ocupación debido al volumen de aparatos decomisados.
Cada máquina fue sellada desde el lugar de aseguramiento antes de su traslado. Posteriormente, agentes del Ministerio Público, peritos, policías de Investigación y personal encargado de abrir los equipos participaron en la extracción del efectivo. Todo el procedimiento fue videograbado de principio a fin, según la Fiscalía, para preservar la cadena de custodia.
El dinero quedó separado por máquina. Cada bolsa contiene datos sobre el lugar del cateo, número del aparato, número de bolsa, peso, carpeta de investigación y Ministerio Público responsable. Hasta el último reporte se habían integrado 2 mil 579 bolsas, mientras que aproximadamente 88% de las máquinas ya había sido abierto. El resto permanecía pendiente de revisión, por lo que tanto la cantidad de efectivo como el número final de aparatos podrían aumentar.

El dinero y las máquinas podrían terminar en extinción de dominio
El destino de los bienes dependerá de los procedimientos legales. La FGJEM dará vista a la Fiscalía General de la República (FGR) debido a que la regulación de juegos y sorteos corresponde al ámbito federal. Quienes reclamen una máquina o el dinero encontrado en ella deberán acreditar la propiedad legal del equipo y el origen lícito de los recursos.
Si esa procedencia no puede demostrarse, los bienes podrían quedar sujetos a procedimientos como extinción de dominio o disposición anticipada, según corresponda legalmente, y las máquinas eventualmente podrían ser destruidas. En caso de que una persona acredite legítimamente la propiedad y la licitud del dinero, la autoridad deberá resolver su devolución conforme al procedimiento aplicable.
La “Operación Dos de Bastos” permanece abierta. Con 56 municipios intervenidos, más de 2 mil máquinas, 2 mil 579 bolsas de efectivo y 5 toneladas 392 kilogramos de numerario bajo resguardo, la investigación busca determinar quién controla el negocio, cuál es el flujo real de recursos y hasta dónde llega la conexión entre las tragamonedas ilegales y las estructuras criminales que operan en el Estado de México.
FOTOS: DAVID VILLANUEVA.