Soberanía nacional

 Soberanía nacional

A propósito de que el pasado 5 de febrero se conmemoraron 109 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, resulta oportuno recordar el espíritu histórico sobre el cual se edificó el texto constitucional. En él, la soberanía, la libertad y la independencia constituyeron algunos de los anhelos más profundos de los constituyentes, forjados a partir de las condiciones políticas, sociales y económicas que imperaban en el país.

Desde la Constitución de 1857 se incorporó a la soberanía nacional como uno de los grandes clamores de la lucha popular. Posteriormente, en torno a la Soberanía y en el contexto político y social que siguió al triunfo sobre el Segundo Imperio Mexicano, en julio de 1867, Benito Juárez proclamó la máxima: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Expresión que sintetizó su visión de Estado. Posteriormente, acontecimientos como la muerte de Juárez, el régimen huertista, la conformación del Ejército Constitucionalista y la invasión del ejército estadounidense al puerto de Veracruz incrementaron la convicción de que la soberanía debía instituirse como un principio inquebrantable. Así, en 1917 se promulgó la Carta Magna que reafirmó el postulado de soberanía nacional como mecanismo de protección frente a cualquier intento de intervencionismo extranjero en los asuntos públicos del país.

Así en la actualidad, el artículo 39 constitucional, establece con determinación: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste”. Este precepto no solo refleja las aspiraciones revolucionarias del Constituyente, sino que disipa toda ambigüedad al declarar al pueblo mexicano como el único titular del poder soberano, cerrando el paso a cualquier abuso de poder, imposición o injerencia externa.

La soberanía popular otorga al pueblo mexicano la facultad de elegir su forma de gobierno y a sus representantes; pero también le confiere la legitimidad para defender el bien común frente a intereses ajenos, ya sea que provengan de presiones extranjeras o de poderes fácticos. Es decir, la soberanía no reside en una persona ni en un grupo de interés, sino en la voluntad del pueblo mexicano.

En el contexto actual que vive México, ante un discurso poco amigable proveniente del país vecino del norte, que bajo el argumento del combate al crimen pretende justificar una posible intervención en la política de seguridad nacional, cobra especial relevancia enaltecer el principio constitucional de soberanía, mismo que constituye el legado de grandes revolucionarios en defensa de la patria frente a intereses ajenos a las y los mexicanos.

México, como país amplio y diverso, debe mantener una vocación abierta al ámbito internacional; siempre que dicha apertura se sustente en un trato digno y respetuoso, libre de cualquier forma de subordinación que afecte los intereses y la voluntad soberana de su pueblo.

Emmanuel Cruz Romero

Licenciado en Derecho Emmanuel Cruz Romero, ha sido asesor en el Secretariado Técnico para el Análisis y Estudio de la Reforma Constitucional y el Marco Legal del Estado de México, aprobado por la “LX” Legislatura del Estado de México, líder de proyecto en la Secretaría Ejecutiva del Sistema Anticorrupción del Estado de México y Municipios, consultor jurídico independiente, asesor en la representación del Partido del Trabajo en el Consejo General del IEEM.

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